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Encandilada por los reflectores de varios canales de televisión, Viviam Perrone baja la vista mientras lee de pie una hoja de papel que sostiene con ambas manos al nivel de la cintura. Las ondulaciones de su pelo color nogal cubren los hombros del sobretodo verde ciprés. En el torso, pendiendo del cuello con un hilo, tiene una foto de su hijo, del tamaño de un cuaderno, con el nombre: «Kevin Sedano». En torno hay una docena de mujeres y hombres de la misma manera enfrentados a las luces. Igual número de manos con micrófonos y grabadores ascienden hacia la intérprete desde el suelo, donde se acurrucan, sobre la gramilla, reporteras y reporteros.

Junto a la portavoz, a la izquierda, con similar estatura, se encuentra Isabel Yaconis, que contempla a la primera de perfil y sostiene un trapo negro con otra imagen de Kevin, grande como un póster. La mamá de Lucila lleva el cabello lacio castaño cortado a la altura del cuello. Viste una polera violácea y una chamarra de cuero marrón con corderito en la solapa. A continuación se yergue María Denegri, también mirando a Viviam. El pelo claro y asimismo liso de María, algo más elevada, cae sobre los hombros del impermeable tinte laurel.

A la derecha de la adalid están los esposos Eugenio y Elsa Schenone, que superan la talla de aquella, él por una cabeza y su cónyuge por un poco menos. El hombre luce análogo color plata en el cabello corto, el bigote y la chaqueta de nailon hasta la garganta. Su señora, que lleva melena tono almendra con permanente y una campera celeste de algodón, ostenta los retratos de su vástago Marcos y de Lucila Yaconis. La foto del muchacho —de la magnitud de una postal— le cuelga del cuello y la de la chica —otro afiche— es sostenido por la mujer con la mano izquierda. A la derecha y atrás de los Schenone, en tercera línea, está Marta Canillas, con los ojos semiabiertos, el pelo corto rubio con raya al costado, un abrigo de tela naranja y el rostro de su hijo Juan Manuel, también de las dimensiones de una tarjeta, colgándole del cuello. Detrás de Viviam, igualmente en tercer plano, está Juan Carr. El cofundador de la Red Solidaria, con rizos y bigote colorados, asoma la nariz detrás del cartel que sostiene: una representación, grande como la de Lucila, de Leandro Denegri, el retoño de María.

Las suplicantes (de Eurípides). Teatro<br />
Nacional de Grecia. Dirigida por Stathis Livathinos (N-t.gr).

Foto de portada de Crónica (16/7/2004).

Fuera del foco de las lámparas, velados por la penumbra, se encuentran los demás manifestantes. Algunos se sumarán al convite posterior. Entre ellos se cuentan Silvia Irigaray; Angélica Matassa, mamá de Adrián; Gustavo Melmann, papá de Natalia; Alicia Soria, ascendente de Rodrigo Susevich Raze; y el matrimonio de Pedro y Lorena Giménez, padres de Erica.

Son pasadas las 19 del frío atardecer del 15 de julio de 2004 en el barrio de Núñez. Por encima del frente blanqueado del domicilio de una planta de los Yaconis, que hace las veces de telón de fondo, el cielo se apaga progresivamente. Alrededor, el viento sur mece el follaje de alisos, ligustros y viscotes. Contando demandantes, cronistas, camarógrafos, técnicos y curiosos, la aglomeración totaliza medio centenar de personas. La cuadrilla que tiene a Viviam como oradora está compuesta por deudos de atribulados y algunos amigos. Han requerido a los periodistas para difundir un «petitorio» firmado por «las Madres del Dolor» y dirigido a Néstor Carlos Kirchner, presidente de la República.

«Al ser padre, le rogamos que junto con su esposa se pongan en nuestra piel», recita la deponente; «estamos impactados por el momento de extrema violencia que nos toca vivir; diariamente caminamos con cientos de miles de criminales que viven entre nosotros y muchos de ellos van a seguir cometiendo delitos; pedimos por favor que se nos escuche a nosotros, todos los demás familiares, y que realmente esto se acabe y los maleantes estén donde tienen que estar por el bienestar nuestro y de nuestros seres queridos; que el Gobierno extreme los cuidados para evitar que otros hogares padezcan el sufrimiento; paz y justicia solo se obtienen sin jueces ni fiscales corruptos y haciendo aplicar las leyes; el objetivo es que no haya más víctimas».

La súplica «que se nos escuche a nosotros, todos los demás familiares» hace referencia a quienes han padecido la brutalidad social e institucional en democracia. La mención compara, elípticamente, la situación de éstos con la de quienes reclaman por horrores cometidos durante la dictadura. Los últimos —las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras peñas— ocupan el núcleo de la estrategia oficial de derechos humanos.

Antígona frente a Polínices muerto.<br />
Nikiforos Lytras. Galería<br />
Nacional de Grecia.

Viviam Perrone, Marta Canillas, María Denegri, Silvia Irigaray, Isabel Yaconis, Elsa Schenone, Elvira Torres, Raquel Witis y Elsa Gómez. Presentación en sociedad de la ACMdD, 10/12/2004.

Terminado el mitín callejero, mientras el gentío comienza a dispersarse, una súbita adrenalina se adueña del pelotón de parientes de damnificados. Varios cambian la gravedad unánime que habían mostrado hasta ese momento por una sonrisa. Ha ocurrido algo que todos deseaban, aunque ninguno creía que pudiera suceder esa noche. Un colaborador de Gustavo Osvaldo Béliz, ministro de Justicia, se ha comunicado por teléfono y los ha citado para que se acerquen a la Casa Rosada, donde serán recibidos por Kirchner. Sin demora, la mayoría de los convocados zarpa en los autos particulares disponibles hacia la mansión histórica, distante diez kilómetros, donde son guiados hasta la Sala de Situación, un aposento con paredes revestidas de madera de cedro o similar, e invitados a acomodarse en los sillones que rodean la mesa, barnizada a tono con los muros. Un instante más tarde, el santacruceño ingresa jovial, vestido con traje recto gris y acompañado por Béliz. El mandatario da la vuelta para ofrecerle la mano a cada uno e invita a todos a sentarse y compartir un encuentro que se prolongará algo más de dos horas.

«La reunión se gestó en la casa de la familia Yaconis», relatará al cabo Irigaray. «Destaco la respuesta inmediata de Kirchner», agregará la mamá de Maxi. «Vamos a reunirnos como agrupación», anunciará Perrone; «el presidente dijo que nos va a ayudar en todo lo posible; queremos seguir aportando nombres de fiscales y jueces corruptos que permiten que los asesinos de nuestros hijos sigan sueltos; vamos a presentar varios proyectos en los que estamos trabajando para que sean expuestos, tanto en Diputados como en el Senado».

«Cumbre de familiares de víctimas de la violencia», será el título mayor del diario Crónica, bajo una instantánea del coloquio a la intemperie. «Se concentraron en la vivienda de Lucila Yaconis, en Núñez. Luego tuvieron un encuentro con Kirchner», ampliará la bajada.  «Las Madres de Dolor quieren seguridad», extractará La Nación. «Ola de violencia», advertirá. «Un grupo de familiares de víctimas de hechos delictivos solicitó y obtuvo anoche una reunión con el presidente Kirchner para entregarle un petitorio en reclamo de justicia y la aplicación de medidas para terminar con la inseguridad. ‘Estamos impactados por el momento de extrema violencia que nos toca vivir’, dice la carta suscripta, entre otras, por las madres de Lucila Yaconis y Marcos Schenone».

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Lisístrata (de Aristófanes). Teatro Cuatro Elementos, Buenos Aires. Dirigida por Pablo Marchini (Facebook.com/Lisistrata).

Silvia Irigaray, Isabel Yaconis, Elvira Torres, Elsa Gómez, Nora Iglesias, Viviam Perrone y Marta Canillas.

La Asociación Civil Madres del Dolor fue aprobada el 10 de diciembre de 2004 por la Inspección General de Justicia de la Nación. La fecha elegida es el Día Internacional de los Derechos Humanos, según las Naciones Unidas. Desde entonces, acorde con el Código Civil y Comercial de la República Argentina, esta partida de afectados por la barbarie constituye una persona jurídica sin fines de lucro que, a través de medios y objetivos específicos, trabaja por el bien común. La entidad se declara independiente de las banderías políticas, y se obliga a «promover y consolidar la efectiva prestación de justicia, brindar asistencia y contención integral a víctimas y familiares de hechos de violencia, y constituir un foro de defensa de los derechos y la seguridad ciudadanos».

La comisión directiva está compuesta por Isabel Yaconis, presidenta, Marta Canillas, vice, Silvia Irigaray, Viviam Perrone, Elsa Gómez, Elvira Torres, Nora Iglesias, Silvia Fredes y Matías Bagnato. El liderazgo, que es rotativo, fue ocupado antes por Perrone e Irigaray. También han integrado el plantel durante algún período María Denegri; Elsa Schenone; Raquel Witis, mamá de Mariano; Susana di Santo, progenitora de Luciano; Pompeya Gómez, ascendente de Cristian Schaerer; y Mónica Marcenac, mamá de Alfredo.

La yemení Tawakul Karman con las liberianas Leymah Gbowee y Ellen Johnson-Sirleaf durante la recepción del Premio Nobel de la Paz 2011.

Escudo institucional.

El escudo institucional, ideado por las fundadoras, es un corazón violeta quebrado en dos que contiene el busto blanco de una mujer vuelta hacia el este que abraza a su hijo pequeño dormido. La escisión es una grieta de lado a lado cuya trayectoria coincide aproximadamente con las agujas de un reloj a las 11.25. En la dama y el vástago, que aparecen de perfil, se distinguen con trazos simples el rostro, los ojos y el cabello; el bebé apoya la cabeza y un bracito sobre el pecho de su progenitora; ella sostiene al niño con las manos. A la izquierda del emblema, siguiendo la curva del perímetro y del lado externo, se lee «Asociación Madres del Dolor». Dentro del corazón dice «justicia» y «esperanza», a izquierda y a derecha de ella y su pequeño, respectivamente. La palabra «justicia» está algo por encima de «esperanza». Los contornos, los esbozos y los caracteres son de color negro. Todas las inscripciones están hechas con mayúsculas romanas.

—El corazón simboliza el amor de una madre por su hijo —explica Nora—; la ruptura que lo divide representa el dolor por la muerte del ser querido; el fondo violeta denota la esperanza de justicia; la figura de la mujer que abraza a su criatura, inspirada en la Virgen María y el niño Jesús, sugiere ternura y paz.

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Madres de Plaza de Mayo, Argentina (Madres.org).

Mural de la rotonda de San Justo.

El primer mural sobre las paladinas de esta hazaña fue estampado en 2009 en la rotonda automovilística de San Justo, partido de la Matanza. El rectángulo de pintura acrílica puede distinguirse desde más de un kilómetro, con sus cuatro metros de alto por dieciséis de ancho y el sol amarillo central, la efigie dominante, de rasgos humanos, sobre sustento cerúleo. A medida que se acerca, el observador divisa progresivamente los restantes ocho personajes de la secuencia, distribuidos uno junto a otro, horizontalmente. En medio hay cinco mujeres, todas de gesto sobrio o compungido, piel cobriza y melena oscura. A uno y otro extremo de este quinteto aparecen dos figuras femeninas simbólicas: la república —teñida de azul y peinada con rodete, del lado derecho— y la justicia —ataviada de color nieve, del izquierdo—. El octavo actor es una paloma igualmente alba ubicada a continuación de la última.

De las cinco ciudadanas, las dos que se encuentran en el meollo aparecen enfrentadas de perfil delante del astro dorado. Visten camisetas de tono parecido al del sol y se miran una a la otra mientras sostienen con sus manos extendidas, en medio, un corazón violeta quebrado en dos y una margarita de pétalos blancos. Una de estas damas, la que está a la derecha, lleva un pañuelo albo atado sobre la cabeza. A continuación de ella hay una señora de remera verde que sujeta un letrero: «justicia». Luego aparece otra de camisa lila, que ostenta un cartel con la cara de alguien: probablemente una presa de la iniquidad, tal vez su propio hijo. Inmediata se encuentra la república, que, matizada como el cielo de la testa a los pies y con una banda blanca cruzada sobre el pecho, estira un brazo hacia febo, mientras la mujer contigua le tapa la boca con una mano. Al punto, sobre la orilla de la pared, se lee en mayúsculas bermellón escritas a mano alzada: «Los que se fueron sin querer vivan en nuestra memoria; para los que aún están aquí y los que vendrán; para que todos vivan en un mundo de paz y sin violencia».

La otra mitad del mural, del sol hacia la izquierda, se completa con los restantes tres individuos. El primero es una ciudadana de blusa esmeralda que se agacha hacia el suelo para recoger tres espigas áureas de trigo. En seguida se encuentra la justicia, que, igualmente de piel morena y pelo azabache, luce vestido níveo, los ojos cubiertos con una venda de idéntico tono, una espada en una mano y una balanza en la otra. En el extremo, finalmente, está la paloma de la paz, asimismo alba, con alas extendidas y una rama verde de olivo en el pico.

Un grupo de Madres del Dolor de Santiago del Estero (La Verdad, 20/10/2000).

Isabel Yaconis, Susana di Santo, Nora Iglesias, Silvia Irigaray, Elvira Torres (de pie), Viviam Perrone y Elsita Gómez (sentadas). Revista del diario Perfil, 9/3/2008.

Estas pinceladas policromáticas adornan un tapial de cemento de la rotonda. El tabique se eleva junto a una vereda de tránsito peatonal y bajo un gigantesco puente sobre el cual corre el Camino de Cintura, ruta neurálgica que cruza el Conurbano en dirección noroeste-sureste. La escena fue realizada por Lucas Quinto, del conjunto de arte plástico Paredón y después, con el auspicio de la Gobernación y el Municipio.

—Las madres tenemos tanto dolor en nuestros corazones y en nuestra alma —dice Elsa Gómez, promotora destacada de la representación alegórica—, que solo pretendemos, con esta pintura, expresar un mensaje de vida en este punto tan importante y transitado del partido de La Matanza.

—La dama del pañuelo encarna a una Madre de Plaza de Mayo y la que está frente a ella personifica a una Madre del Dolor —interpreta Elvira Torres—; el corazón violeta roto es el escudo de la Asociación; la margarita blanca simboliza la belleza y la vida; la mano que tapa la boca de la república parece denunciar las promesas vacías de los gobernantes; la inscripción escarlata a mano alzada recuerda la sangre vertida; la señora que se inclina para recoger las espigas rinde homenaje al pan y el trabajo.

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Un grupo de Madres del Dolor de Santiago del Estero (La Verdad, 20/10/2000).

Mural de la plaza Joaquín Zabala.

Otra zona transitada de forma constante por miles de almas fue elegida en 2016 para un segundo lienzo inspirado en la ACMdD. La superficie es el frontón final de la plaza Joaquín Zabala, un angosto espacio arbóreo con acceso sobre la calle Suipacha escondido entre los edificios, muchos torres esbeltas, de la zona, a cuadras del Obelisco porteño. Álamos, palmeras y abedules despliegan su ramaje en hileras. En este caso, el esbozo consiste en un mosaico de 250 centímetros de ancho por 220 de alto. La técnica utilizada por las autoras, Érica Roxana Blanco y Gabriela Mazzarello, combina pequeñas piezas de cerámica, llamadas teselas, de diversos tintes y formas.

Febo nuevamente actúa como médula. El astro es una atalaya circular nívea ubicada en la esquina superior derecha del rectángulo, desde donde despliega rayos también albos que se abren en abanico cruzando toda la superficie. Completa ese fundamento un resplandor de anillos concéntricos progresivos en el que se suceden los colores amarillo, ámbar, púrpura, celeste, índigo y violeta. En el centro están los dos protagonistas, una dama con el rostro hacia el oriente que tiene un bebé en brazos. Ambos exhiben la piel tenuemente rosada y se miran enfrentados de perfil. La figura femenina es un busto que luce blusa turquesa sin mangas y cabello verde que vuela hacia atrás, como por efecto del viento, en ondulantes retoños vegetales adornados con una gran flor lila en el lugar de la nuca y varias menores alrededor, de pétalos rojizos. El crío lleva un brote esmeralda del mismo tipo en su cabeza lampiña y otra flor de aspecto bermejo.

A espaldas de la mujer hay una pila de siete libros de diferentes pigmentos sobre la cual se observa un martillo de madera apoyado en base de igual material. En los lomos de los volúmenes se lee, de abajo hacia arriba: «mala praxis», «secuestros», «tránsito», «delincuencia», «delitos sexuales», «violencia», «código penal». Junto a la madre y el niño crecen capullos multicromáticos. En el aire vuelan seis aves de distintos tamaños y tintes. Se destacan una paloma blanca de alas negras, y un colibrí azul y miel que acerca el pico a uno de los pimpollos. También puede distinguirse una estrella color cielo de núcleo rojo. El cuadro se completa con el emblema de la entidad, situado en el ángulo inferior izquierdo del mosaico.

«El mural se realizó en base al logo de la Asociación Madres del Dolor», desarrollaron las artistas. «Lo que hicimos fue desglosarlo y transformarlo en imágenes. Como se ve, la insignia hace referencia a la figura central de una madre abrazando a su hijo sobre un corazón partido por el dolor de la pérdida. De un lado está la esfera de la justicia y del otro la de la esperanza. Intentamos ilustrar esas palabras. El área de la esperanza a través de la claridad del día y los rayos del sol. Incluimos algunos objetos que las madres relacionan con sus vástagos: un colibrí, una paloma, una estrella. Y en el campo de la justicia —sector oscuro/azul— se muestran biblioratos con diferentes hechos de violencia. Los rayos del sol traspasan del terreno de la esperanza al de la justicia, haciendo alusión a la lucha incansable de ellas y su deseo por conseguir reparación e intentar mejorar la realidad de todos.»

Matías Bagnato, Marta Canillas, Isabel Yaconis, Elvira Torres, Silvia Irigaray, Silvia Fredes y Viviam Perrone, de la Asociación Civil Madres del Dolor (2017).

Marta Canillas, Silvia Irigaray, Viviam Perrone, Elvira Torres, Isabel Yaconis, Elsa Schenone, el periodista Mario Massachessi, Nora Iglesias (todos de pie) y Eduardo Iglesias (agachado), entre otros, en 2005.

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La sede inaugural, estrenada en febrero de 2005, fue un monoambiente alquilado en el primer piso de un edificio de oficinas, a metros del Congreso de la Nación. Para adaptarlo a sus necesidades, las pioneras lo dividieron en cuatro espacios utilizando tabiques de aluminio, madera y vidrio. La puerta de entrada daba a la recepción, contigua a la cocina y el baño; luego había dos escritorios; y posterior se encontraba la sala de reuniones, con el único ventanal, que miraba hacia un patio interno de baldosas. Esta habitación estaba adornada con las fotos de los hijos en una pared, el escudo institucional en otra y tres banderas en mástiles portátiles: la de la República, la de la Capital Federal —blanca con un águila negra coronada— y la de la provincia de Buenos Aires —el sol amarillo sobre dos franjas horizontales, azul la superior y verde la inferior—.

«Recibo todas las semanas a los familiares que citamos para ser escuchados por el equipo que nos asiste gratuitamente y que cuenta con la colaboración del Ministerio de Justicia de la Nación», dice Nora Iglesias en Madresdeldolor.org.ar; «mi tarea es darles contención a su llegada».

«Tengo amplia experiencia en hacer acompañamiento, en forma voluntaria, a juicios orales y públicos», resalta Elsa Gómez; «en esa etapa es cuando más hay que abrazar al familiar de víctima».

«Me dedico a hacer seguimiento de los casos que nos ingresan», comenta Elvira Torres; «mediante llamados telefónicos los familiares nos ayudan a tener las últimas novedades de las causas y de ahí se puede ver si necesitan más ayuda».

«Mi aporte es comunicar de todas las maneras posibles que somos un grupo de mujeres muy fuertes que convertimos el dolor y la tristeza en acción», se entusiasma Silvia Irigaray; «emprendemos esta tarea social para mantener viva la memoria de nuestros hijos, luchando día a día por menos violencia y muertes, aportando la experiencia acumulada».

«Mi tarea consiste en llevar adelante los proyectos elaborados en nuestra Asociación relacionados a dos grandes flagelos que últimamente se han incrementado en forma excesiva y producen mucho dolor en nuestro país: hechos de tránsito y violaciones», resume Viviam Perrone; «es por eso que visito asiduamente el Congreso de la Nación, además de acompañar a las víctimas que se nos acercan en pedido de ayuda».

«Soy la encargada de llevar los gastos que ocasiona tener una sede a puertas abiertas, con la valiosa colaboración de algunos particulares y ocasionales convenios que nos permiten viajar, crear folletería, organizar algunos eventos, etcétera», revela Isabel Yaconis; «nuestra contadora elabora anualmente los balances; me involucro especialmente en casos de violaciones».

«Mi compromiso personal es tipeo, organización y actualización del archivo de todos los expedientes», apunta Marta Canillas; «en él se puede encontrar la información personalizada de cada uno desde su denuncia; como las otras mamás recibo y acompaño».

Elvira Torres, Elsa Gómez, Matías Bagnato, Marta Canillas, Silvia Irigaray, Nora Iglesias, Isabel Yaconis y Viviam Perrone, de la Asociación Civil Madres del Dolor (2018).

Sede de la ACMdD, localidad de Florida, partido bonaerense de Vicente López.

Elvira Torres, Elsa Gómez, Matías Bagnato, Marta Canillas, Silvia Irigaray, Nora Iglesias, Isabel Yaconis y Viviam Perrone, de la Asociación Civil Madres del Dolor (2018).

Elsa Gómez, Isabel Yaconis, Viviam Perrone, Elvira Torres, Silvia Fredes, Nora Iglesias y Silvia Irigaray en el jardín de la ACMdD.

Casi ocho años trabajaron en esa dirección, hasta diciembre de 2012, cuando se mudaron a una residencia prestada en la localidad de Florida, partido bonaerense de Vicente López. Una ventaja del traslado es que dejaron de pagar alquiler. Además, disponen de habitaciones cerradas y un jardín cubierto de césped. La cesión del inmueble fue propuesta y rubricada por el intendente Enrique García, alias el Japonés, y cumplida por su sucesor, Jorge Macri. El compromiso municipal, un comodato de carácter gratuito, incluye obras generales de compostura y mantenimiento. Se trata una construcción sencilla de una planta, con techo de chapas de cinc, una puerta principal y otra lateral —esta segunda lleva por un pasillo hacia el patio—, tres ambientes, cocina y baño. Allí dispusieron una recepción, una sala de reuniones adornada como la anterior y un aposento para recibir a las visitas. El tapial del fondo está adornado con un mosaico que reproduce en tonos grises el emblema de la entidad; es otra faena de Érica Roxana Blanco y Gabriela Mazzarello; exhibe la misma técnica que el del centro porteño.

—Las madres no pertenecemos a ningún bando político, por eso la invitación es abierta —dilucidó Viviam Perrone la tarde elegida para la apertura del nuevo emplazamiento. Ella y las demás integrantes, acompañadas por funcionarios, familiares, amigos y simples ciudadanos, acababan de cortar las cintas simbólicas en la vereda, a la vista del frente de la vivienda, que lucía esplendoroso. El muro había sido pintado color trébol, y ambas puertas y las dos ventanas —todas de madera—, de pigmento albo. Un cartel horizontal de chapa colocado encima de las aberturas anunciaba: «Casa Madres del Dolor», con caligrafía nieve y fondo lila. El logo de la municipalidad —un capullo azul, esmeralda y morado, junto al lema «Vivamos Vicente López»— en el extremo derecho y el escudo de la organización en el izquierdo completaban el letrero.

En ese domicilio, que si no fuera por el rótulo pasa uno más del barrio, se gesta el Registro de Víctimas de la ACMdD, que conserva el trabajo con los ciudadanos que se acercan a pedir ayuda y que supera los 3000 sumarios.

—Es un sistema virtual en el que volcamos el archivo de todos los casos que han llegado a lo largo de los años —explica Marta Canillas—; permite saber la cantidad y la especie: si son hechos viales, delitos comunes, secuestros extorsivos, agresiones sexuales, crímenes institucionales, episodios de mala praxis; también dónde ocurrió, la edad del afectado; empezamos a mano, después hicimos un Word, luego un Excel y finalmente creamos este dispositivo informático, que es accesible por internet de forma restringida.

—No somos solo nosotras las Madres del Dolor —esclarece Elsa Gómez—; somos miles de familiares de víctimas del país entero; todos iguales, la misma aflicción.

Fuentes

La estampa introductoria reproduce la foto de portada de Crónica («Cumbre de…», 16/7/2004). Algunos detalles extra, como las declaraciones y los protagonistas ajenos al retrato, fueron extraídos del mismo periódico («Familiares de…», 16/7/2004) y de otras coberturas («Las Madres…», La Nación; «Familiares de…», Clarin.com; «Víctimas de…», DyN; «Familiares de…», Clarin.com).

La descripción del encuentro con Kirchner refleja una imagen publicada por Crónica dentro del diario en un artículo («Familiares de…», 16/7/2004) que refiere: «Un colaborador del ministro de Justicia Gustavo Béliz se comunicó telefónicamente con las personas que se hallaban reunidas en el lugar, invitándolas a concurrir hacia la Casa Rosada». La agencia DyN agrega: «Kirchner se reunió por espacio de más de dos horas con el grupo de familiares de víctimas de la violencia». Clarin.com, con la etiqueta «último momento», establece las 22.30 como fecha de publicación; es una pista de la cronología.

El pronóstico meteorológico completa la ambientación. Predice una jornada fresca, con nubes, una mínima de 5 grados y viento sur de hasta 25 km/h («El tiempo», La Nación).

Leandro Denegri y Rodrigo Susevich Raze contaban ambos 22 años cuando fueron fusilados en el Conurbano. El primero por asaltantes («Cuatro condenas…», Página 12) y el segundo por un guardia privado («Recordaron a…», Prensa Libre). Erica Giménez tenía 13 cuando fue presa del disparo de otro criminal en la misma zona (Sassone, Martín…, Clarín).

La cuestión de los atribulados de la democracia y la dictadura es expuesta, por ejemplo, en La Nación con el título: «‘Somos los hijos de las Madres de Plaza de Mayo'» (26/9/2003). Son palabras de Néstor Kirchner en su debut ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. «El presidente añadió que la defensa de los derechos humanos ocupa ‘un lugar central en la nueva agenda de la Argentina’ y señaló que el país apoya ‘el juzgamiento y la condena’ de quienes los violen». La siguiente es una alocución textual del santacruceño: «‘En la Argentina hubo un genocidio, más de 30.000 desaparecidos. Los culpables de esas atrocidades van a ser llevados ante la Justicia y con todos los derechos que ellos negaron a sus víctimas'».

La personería de la ACMdD consta en la Inspección General de Justicia (resolución 1566/2004). El tipo de entidad figura en el Código Civil y Comercial (arts. 168-186). La página Madresdeldolor.org.ar aclara: «La misma no forma parte de ningún partido político» y «no tiene representación alguna dentro o fuera del país».

Las fundadoras se estrenaron en público mediante una conferencia de prensa conducida por Santo Biasatti. Ellas suelen decir afectuosamente que este y otros son padrinos o madrinas del proyecto, algo que carece de significado formal.

—El lanzamiento se hizo el 10 de diciembre de 2004 —precisa Irigaray. —Fue en la Mutual de la Aduana —hace memoria Yaconis—, a la que pertenecía Carlos Gandolfi, el fallecido marido de Viviam; queda en el barrio de San Telmo; asistieron varios periodistas y le pedimos a Santo Biasatti que fuera nuestro padrino —confirma. —Había armado todo Carlos —asiente Perrone—; el había conseguido el lugar; se acercaron Hilda de Duhalde y otros personajes.

«10 de diciembre de 2004», publicó la web institucional en 2023. «Es la fecha en que la Asociación Civil Madres del Dolor comenzó a funcionar hace 19 años. Como lo dice nuestro nombre, el pesar por la tragedia de nuestros seres queridos nos unió. Perdimos a lo más hermoso que puede tener un ser humano. Una parte de nuestro ser. De la manera más violenta. Se extinguieron en manos de un violador, un delincuente, un hecho violento o un asesino al volante. Pero ese suplicio lacerante nos levantó y los logros son innumerables: la modificación de Ley Vial, el Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a Delitos contra la Integridad Sexual, las leyes de Picadas Callejeras, Víctimas o Alcohol Cero.»

«El trabajo de la Unidad de Intervención en Victimología a cargo de Alberto Linares, el acompañamiento de nuestros asesores jurídicos, los abogados Gabriel Becker, David Berstein y Natalio Nicodemo, y hace algunos años Claudio Mazaira. La participación como integrante de la International Road Victims Partnership, Global Alliance of NGOs for Road Safety, Latin American Regional Chapter. Las exposiciones en las Naciones Unidas, en congresos internacionales en más de 15 países, en parlamentos nacionales y regionales. Las charlas y los talleres en escuelas, universidades u hospitales. A infractores, policías y cadetes. A jueces, fiscales y abogados. El acompañamiento a cientos y cientos de familiares de damnificados en todo el país. Los recibimos, escuchamos, abrazamos y asesoramos.»

«19 años. Las Madres del Dolor con diferentes presidentes e ideologías. Las Madres del Dolor junto a los que sufren la angustia, la soledad, la confusión de la pérdida más terrible que la vida nos puede hacer vivir. Las Madres del Dolor por siempre elevando la voz de quienes no la tienen ¡Feliz aniversario!»

Mariano Witis tenía 23 años cuando fue muerto por el gatillo fácil policial en el norte del Conurbano («A 20…», Página 12). Luciano di Santo contaba 24 cuando expiró embestido por un asesino al volante en Villa Gesell («Condenaron a…», Télam). Cristian Schaerer exhibía 21 cuando fue raptado en 2003 en Corrientes; permanece desaparecido («El trágico…», Clarín). Igual edad tenía Alfredo Marcenac cuando fue baleado por un supuesto enfermo psiquiátrico en la Capital Federal («Los peritos…», La Nación).

«El logo nos llevó tardes de mates», contó Silvia Irigaray. «Pensamos: es un corazón ¿roto? En eso coincidimos. Una tenía una medallita de la Virgen Niña y nos pareció muy tierno. Después yo dije: Ay, bueno, pero tiene que tener un poquito de brushing. Y ahí le agregamos la puntita del pelo» (Calzado, Mercedes…, p. 47). Rebollar enriquece el tema de manera profusa (pp. 127, 145-146).

El mural de San Justo y sus pormenores están en la prensa de La Matanza («Mural en…», Elsutebalamatanza.blogspot.com; y «Madres del…», Diarionco.net).

La obra plástica de la plaza Joaquín Zabala aparece en menciones de la ACMdD (Inauguración de…», Madresdeldolor.org.ar) y la Ciudad («Mural Madres…», Buenosaires.gob.ar). La cita de las autoras transcribe un afiche expuesto durante la inauguración, realizada el 7/11/2016.

El colibrí es considerado en la cultura popular un mensajero del más allá (Sabater, Valeria…, Lamenteesmaravillosa.com). —La leyenda del colibrí de origen maya es encantadora —dice Silvia Fredes. —Cuando aparece uno pienso que es el alma de Juan que viene a visitarme —cuenta Marta Canillas. —Es un símbolo que nos representa a todas las madres de la Asociación —sostiene Isabel Yaconis.

El domicilio de la primera sede es Hipólito Yrigoyen 1920, CABA. Rebollar hace una descripción animada y puntillosa (pp. 139-144). La dirección actual es Fray Justo Sarmiento 320, Florida. La apertura del nuevo emplazamiento está en las noticias («Se inauguró…», Zonanortediario.com.ar; Di Nicola, Gabriel…, La Nación). La Municipalidad de Vicente López incluye el grupo en su Registro de Entidades de Bien Público.

Bibliografía

Libros

Calzado, Mercedes. Inseguros: El rol de los medios y la respuesta política frente a la violencia de Blumberg a hoy. Aguilar, Buenos Aires, 2015.

De Vecchi, Cecilia. En tu nombre. Dunken, Buenos Aires, 2015.

 

Academia

Rebollar, Alicia Irene. Mucho más que dolor y lazos de sangre. El activismo de las víctimas en la Asociación Madres del Dolor (tesis de licenciatura en Antropología Social, Universidad Nacional de San Martín). Dunken, Buenos Aires, 2019.

Documentos

Inspección General de Justicia de la Nación. Resolución 1566/2004. Personería jurídica de la Asociación Civil Madres del Dolor. República Argentina, 10/12/2004.

Código Civil y Comercial de la República Argentina. Capítulo 2. Asociaciones civiles. Ley 26.994/2014. Boletín Oficial 32985, 8/10/2014.

Municipalidad de Vicente López. Registro de Entidades de Bien Público. Certificado de Inscripción de la Asociación Civil Madres del Dolor. Entidad de Bien Público Nº 839. Resolución 2468/2015.

 

Prensa

«A 20 años del crimen de Mariano Witis, su madre pide democratizar las fuerzas de seguridad y la justicia». Página 12, Buenos Aires, 21/9/2020.

«Condenaron a tres años de cárcel a un empresario que atropelló a un locutor». Télam, Buenos Aires, 20/3/2009.

«Cuatro condenas a perpetua». Página 12, Buenos Aires, 13/10/2005.

«Cumbre de familiares de víctimas de la violencia». Crónica (portada), Buenos Aires, 16/7/2004.

Di Nicola, Gabriel. «Dolor de madre: perdieron a sus hijos; se juntaron para buscar justicia». La Nación, Buenos Aires, 11/11/2014.

«El tiempo». La Nación (Economía y Negocios), Buenos Aires, 15/7/2004.

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